Los comienzos del Tigre Boat Club

A mediados de 1888 mientras presidía la Argentina Miguel Juárez Celman, un pequeño grupo de entusiastas deportistas británicos dejaron el "Buenos Aires Rowing Club", club pionero del remo argentino instalado a orillas del Riachuelo en el año 1873, y decidieron crear el primer club de remo en instalarse en el "Paraje de Las Conchas". Así nació el "Tigre Boat Club".

  • El Club

tbc antiguoEstos visionarios deportistas ya veían una enorme potencialidad del Delta para desarrollar el remo. El Ferrocarril del Norte llegaba hasta Las Conchas, hoy Partido de Tigre, y ya no era necesario aventurarse durante horas en carreteas o en embarcaciones a vapor para llegar a un paraje tan distante y salvaje. ¡Y el agua era limpia!

Como toda organización en ciernes, los fundadores concordaron en los objetivos primarios e inamovibles, y por ello, el 17 del julio de 1888, reunidos en la Iglesia Escocesa de Perú 352, establecieron que la institución se llamaría Tigre Boat Club, "TBC", y que debía permitir" a los socios la oportunidad de acostumbrarse en el manejo de los botes.

La ubicación de la sededio lugar a mucho debate. Se acordó peticionar al Gobierno una parcela apropiada ubicada a orillas del Río Tigre. El tiempo transcurrió sin respuesta alguna, de manera que dos meses después de la primera solicitud, se recurrió al Intendente de Las Conchas, quien estaba dispuesto a arrendar al Club una parcela de tierra cenagosa, aguas arriba del puente. Asímismo, un tal Mister Murray ofreció vender un terreno próximo, pero eso no prosperó. Transcurría abril de 1889 sin resultado alguno hasta que un tal Mister Goode ofreció un terreno de 1400 varas cuadradas, a orillas del Río Luján. Por fortuna, nuestros fundadores tuvieron la feliz inspiración de encontrar este ofrecimiento apetecible y pusieron manos a la obra para obtener la financiación de la compra.

Entre tanto, aunque no se contaba con una sede propiamente dicha, Mister Wilding encargó a Londres tres triple-pares, con chumaceras, cuatro doble-pares, y dos cuatros, además de sus respectivas palamentas. Las embarcaciones arribaron al país en febrero de 1889, quedando en los depósitos aduaneros de Catalinas, cerca de Retiro. Hubo que lamentar el mal estado en que llegó uno de los botes. siendo los daños cubiertos por la compañía aseguradora con 3 libras. Es digno de hacer notar que eran épocas en que , a diferencia de hoy, se regalaban cosas, pues nuestros primeros botes no pagaron fletes gracias a La Lamport & Shipping Co., e ingresaron al país "duty free". Puesto que no contaba con sede, tampoco tenía galpón de botes, de modo que los mismos fueron "guardados" a la intemperie en una casa de San Fernando. Poco tiempo después fueron llevados a Tigre, a la propiedad de Clemente Olivera, pagando un alquiler, donde quedaron debidamente resguardados.

tbc antiguoHay que reconocer que los miembros fundadores deseaban socializar exclusivamente con "súbditos de Su Majestad Británica", o al menos con anglosajones. Esto le dio una identidad inconfundible que perduró durante muchas décadas.

Adquirido el terreno a orillas del Río Luján, poco después se presenta un problema, ya que el futuro ferrocarril Pobladora de Las Conchas informó a la Honorable Comisión Directiva que el trazado cruzaría parte del terreno del Club y solicitó información acerca del poseedor del Título de Propiedad. Una negra nube se cernía en el horizonte. La Comisión Directiva, fiel a la tradicional diplomacia británica, no se tomó mucho trabajo en facilitar esa información, en tanto que prudentemente buscaba asesoramiento legal y observaba la actitud que tomaban nuestros vecinos, sobre todo en lo referente a la compensación que debiera corresponder. Afortunadamente esa obra nunca se concretó y el Club continúa firme en su lote original.

El TBC no fue el único en fijar su mirada en Tigre. En Mayo de 1890, la comunidad alemana fundaba el Ruber Verein Teutonia. Para la ocasión, tal como figura en actas, el Tesorero propuso disponer que el “dos largos sin timonel” fuera entregado al nuevo club como regalo, siendo la propuesta aprobada por unanimidad. Eran épocas de privilegios también. El Ferrocarril del Norte generosamente permitía a los socios del Tigre Boat Club adquirir sus pasajes con descuento, y pasaje libre al Sr. Capitán, debiendo ser firmados por los socios usuarios. Como era de esperase, en esos lejanos días, las instalaciones dejaban bastante que desear. Baste con visualizar que frente al Club la calle era de tierra, frecuentemente un lodazal, por lo que trasladar los botes a la orilla requería de muy buena voluntad y férrea decisión, por lo que la Comisión, a la que nada escapaba, facultó al Capitán para construir una trochita para “trollies” para salvar con poco esfuerzo ese disuasivo y azaroso obstáculo para los deportistas. tbc rampaEra un club Victoriano y machista a la vez. Los caballeros de entonces no repararon en la conveniencia de identificar los toilettes de Damas y Caballeros hasta que se hizo notar que las equivocaciones resultaban intolerables, en especial para las Damas, que componían una minoría del total de socios. Se le dieron entonces instrucciones al Capitán, que parece haber tenido obligaciones mucho mas amplias que en la actualidad, para colocar sendos carteles de rigor. Y llegó el año 1891 con su bagaje de sorpresas. No todo salía bien, a principios del año arribaron de Inglaterra seis botes nuevos, cuatro de los cuales estaban arruinados, lo que motivó una demanda por el embarque completo menos los herrajes aún utilizables. En Junio de 1891 se aprueba la construcción de la Carpintería en los altos del Boat House. Se la dotó de una pluma para el izado de los botes, sistema que perduró hasta el terrible incendio de 1978, que destruyó casi la mitad del galpón con todo lo que contenía. En el primer piso también se instaló una Cocina y Sanitario para el sereno. Los primeros botes traídos de Inglaterra venían con dos franjas en los colores negro y amarillo que identificaban al constructor y se decidió tomar esos colores los cuales quedaron establecidos como los colores oficiales del Club. En alguna ocasión, el entusiasmo, a caballo de algunos tragos tal vez, hizo que se presentara la moción de alterar estos. Pero no prosperó, pues los “colours” quedaron establecidos en la Regla Fundacional Nº3. No obstante, fue menester reglamentar la indumentaria o uniforme deportivo del Club. Se determinó que se debía vestir saco blanco, o camisa, o camiseta con el escudo del Club, gorra blanca con escudo, o sombrero esterilla con cinta bicolor, y pantalones blancos, siendo el escudo a bandas negro-amarillo-negro con letras T.B.C. negras en la banda amarilla. A pesar del lodo que estaba por todas partes, se empecinaron en el blanco.

Fines del siglo XIX y el Club continuaba su mejora, muchas veces gracias a la generosidad de los socios más acomodados. Esto se transformó en una tradición que perduró hasta nuestros días, y que en los peores momentos permitió la supervivencia de la institución.

  • El remo

remeros antiguosEn materia de remo, el Tigre Boat Club comenzaba a afilar sus garras. El BARC generosamente ofreció un “clinker-four” en préstamo para que nuestros remeros pudieran entrenarse en el uso de esos botes, y simultáneamente honró al TBC invitándolo a formar un bote mixto para competir próximamente con el Montevideo Rowing Club, que fuera fundado poco antes por, entre otros, uno de los miembros fundadores del TBC y muchos años después, también del Campana Rowing Club, Mr Chevallier Boutel. Hay un óleo en la Gerencia que conmemora la Regata contra el Montevideo Rowing Club. Tal parece que estas novedades fueron un gran estímulo para nuestros socios pioneros, y el 14 de Septiembre de 1891, en la Asamblea Anual, Mr. David, secundado por Mr. Schultz, propuso adquirir nuestro primer bote de regatas. Sin embargo, la mayoría prefirió continuar adquiriendo más embarcaciones de placer. El crecimiento de la institución quedó registrado año tras año en las Asambleas, momento en que se hacía un balance de los avances y progresos, y también se trazaba el rumbo a seguir. Para la 2ª Asamblea General Anual (Junio 30, 1890) contábamos con 51 socios vitalicios, 155 activos, y una sola socia adherente, evidenciando un muy pronunciado desequilibrio en la relación entre sexos. Al año siguiente la relación Hombres - Mujeres mejoró sustancialmente: 61 vitalicios, 169 activos, y dos valientes socias adherentes. publicoSe contaba con 16 embarcaciones de todo tipo, siete más que en Junio de 1890. En Septiembre de 1891 se ordenan 2 canoas a los Sres. José Capuano y Cia, y poco después nuestras finanzas permitieron ordenar nuestro primer “single scull”. En Febrero de 1892 llega el Bote Nº18, nuestro primer “single”. Fue todo un acontecimiento. Sus líneas tan livianas y delicadas obligaron a dictar una Regla Adicional (By-law Nr.15) donde quedó establecido que “está estrictamente prohibido sacar el Bote Nº18 a todos aquellos socios que no dominen el arte de la natación, a fin de evitar accidentes y/o pérdida de vida”. Lo mismo se aplicó para las canoas. Para ser una época donde todo llevaba su tiempo, es asombroso como en pocos años el remo había adquirido un empuje y popularidad inesperados. Es posible que esto se debiera a la limitada gama de entretenimientos públicos en comparación con la actualidad. Valga el ejemplo de la invitación que hace la Armada Argentina al TBC, entre otros clubes, a participar de una regata a realizarse en el Dock Nº3 de Puerto Madero con el fin de reunir fondos para reemplazar el buque “Rosales”, recientemente perdido, Rosales era el valiente criollo que fuera dignísimo compañero del Alte. Guillermo Brown, unas décadas atrás. La HCD aceptó gustosamente la oportunidad de retribuir a nuestra Armada que siempre prestaba la máxima colaboración en las competencias de remo. Dicha regata fue celebrada el 7 de Agosto de 1892 con un enorme éxito.

Y llegó la gran Regata Internacional de 1892. El BARC nos ofreció un bote de regatas para que formemos una tripulación completamente propia. El 16 de Octubre se realizó la primera competencia interna, que fue un gran éxito. Otros clubes, como el BARC, también realizaban las suyas, y era frecuente que TBC ofreciera su Boat House para facilitar las competencias en el Río Luján. Se admite que el relato está conformado por fragmentos de pequeñas anécdotas muchas veces totalmente inconexas, pero que en aquellos lejanos tiempos tenían un significado que justificara hacer un asiento en el Libro de Actas. Por ejemplo; el 12 de Diciembre de 1892, la Comisión decide emplear lámparas que quemaran aceite vegetal, o velas, debido al riesgo de incendio que tenía el kerosene. Era lógico: el Club consistía de un galpón de madera y nada más. Hubo muchas otras cuestiones que debían ser normadas: tal el caso del clinker-four, que solo podía salir con autorización del Capitán y bajo la responsabilidad del “Stroke”. De hecho, había reportes de que algunos botes eran sacados a veces sin la debida autorización, lo que demuestra que a pesar de las rígidas formas de la época, el típico socio informal del TBC ya había nacido y perdura en el tiempo. La HCD prestaba atención a los menores detalles: el escudo de las “jackets” medía 2” x 2”3/8, y en los gorros tenían la mitad del tamaño. Pero había otras cuestiones pendientes mucho más importantes. remo antiguoEs cada vez mas frecuente la organización de competencias informales, como lo demuestran las invitaciones del BARC para participar en su regata de Marzo, o la de RVT con el desafío de ir y volver al Cruz Colorada el 10 de Septiembre. ¿Sería la primera competencia de larga distancia? El 18 de Agosto se discute formalmente por primera vez la creación de una Unión de Regatas, o “Amateur Rowing Association”, cuyos clubes fundadores serían el BARC, TBC y Ruder Verein Teutonia. Luego de los debates de rigor, el 25 de Septiembre de 1893 se formó la Unión de Regatas del Río de la Plata, luego denominada AARA, y hoy la “Asociación Argentina de Remo”, AAR, autoridad nacional del Remo. TBC continúa creciendo y haciendo crecer la actividad. Contaba con 33 embarcaciones, incluyendo un “Four Racing Shell” pagado en 45£ más dos “clinker-four” y dos “clinker double sculls”, y 277 socios, entre los cuales figuraban cuatro bellas mujeres. El desarrollo del Club se manifiesta cuando instituye una Copa “Challenger”, que costó casi 19£, en la categoría Senior Single Sculls, que quedaría en poder de aquel que la ganara tres veces consecutivas. Si la competencia era dura con los otros clubes, esto no impedía que aquellos (BARC y RVT) prestaran gallardamente sus botes al TBC para que pudiera entrenarse mejor. O tal vez creían que no había de que preocuparse. Las competencias instituidas por la Unión de Regatas serían llevadas a cabo el 11 de Noviembre y el 11 de Marzo. En la de Noviembre del 93 TBC se adjudicó la Copa FCCA por el Junior Four, y en la de Marzo del 94 se adjudicó la prueba del Clinker four, además de otras pruebas menores.

En Noviembre del 94 se realizaron las Regatas en aguas del Río Luján, contando con la presencia del Monitor acorazado “El Plata”, que presentaba un impresionante aspecto, todo empavesado con banderas de ceremonial al viento y su cubierta atestada de bellas señoras, oficiales de la Armada, el Ejercito, y la banda militar que amenizaba durante los intervalos. Se hallaban presentes a bordo, el Vicepresidente Uriburu, y el Ministro de Guerra General Campos, en representación del Presidente Sáenz Peña. Eran verdaderas fiestas populares. A las 15 hrs comenzaron las competencias, en un marco de innumerables yates, lanchas y botes amarrados a las orillas o fondeados. Se realizaron competencias de todas las categorías donde se pudiera enfrentar a las menos dos embarcaciones, y esto incluyó a las falúas de seis y doce bogadores en un recorrido de 1000 m. El pueblo atestaba las orillas para observar y vitorear a esos señores de aspecto tan recio y vigoroso. Eran acontecimientos que llenaban páginas enteras en los diarios.